La historia de Mariano Fortuny Marsal y Mariano Fortuny Madrazo es la de dos figuras clave en el mundo del arte. El primero alcanzó el éxito internacional con sus refinadas pinturas, aunque las exigencias del mercado limitaron su libertad creativa. Su temprana muerte, en 1874, dejó un legado que marcaría a su hijo.
Formado entre París y Venecia, Mariano Fortuny Madrazo se convirtió en una de las personalidades más innovadoras de la Belle Époque. Pintor, escenógrafo, fotógrafo, inventor y diseñador, desarrolló una obra multidisciplinar que transformó ámbitos como el teatro, la iluminación y la moda.
Junto a Henriette Nigrin creó diseños icónicos como el chal Knossos y el célebre vestido Delphos, inspirado en la Grecia clásica. Su trayectoria refleja una búsqueda constante de la belleza, convirtiéndolo en uno de los grandes referentes artísticos europeos de comienzos del siglo XX.