La historia de una cultura desaparecida de la mano de Juan Corona, Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y actual rector honorario de la Universidad Abat Oliva CEU.
Organiza la Comisión de Viajes Ali Bey.
En el corazón del Pacífico sur, a más de tres mil kilómetros de cualquier costa, la Isla de Pascua —Rapa Nui en lengua polinesiana— es uno de los territorios habitados más remotos del planeta y también uno de los más enigmáticos: un triángulo de tierra volcánica salpicado de gigantescas figuras de piedra que llevan siglos mirando al horizonte en silencio.
Los moái —casi novecientas estatuas talladas en toba volcánica, con alturas de hasta nueve metros— son el legado más visible de una civilización que alcanzó un extraordinario nivel de organización social y artística antes de su colapso. Erigidos en honor a los ancestros, eran expresión de poder, memoria y vínculo entre los vivos y los muertos.
La sobreexplotación de los recursos, las guerras internas y la llegada de los colonizadores europeos en el siglo XVIII precipitaron la desaparición casi total de su cultura. La escritura Rongorongo, uno de los pocos sistemas de escritura desarrollados de forma independiente en el mundo, permanece sin descifrar. Con ella, gran parte de la memoria de un pueblo se perdió para siempre.